ESPAÑOLES EN AUSCHWITZ

FELICIANA PINTOS NAVAS

El Barraco, Àvila, 10 de juliol de 1923

La investigación, mediante el uso de Internet, nos ha permitido conocer -a partir de su localización en una página web dedicada a la memoria de las personas que fueron deportadas por razones políticas, desde Francia a Auschwitz  unos breves retazos de la vida de esta española que participó activamente en la resistencia contra los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y que conoció directamente la inhumana experiencia de la deportación a los campos de concentración nazis, en un itinerario del horror que le llevó primero a Auschwitz (Polonia), posteriormente a Ravensbrück (Alemania) y por último a Mauthausen (Austria).

Ahora sabemos -gracias a la amabilidad del secretario municipal que nos facilitó los datos que figuran en el Registro Civil-  que Feliciana, hija de Justo Pinto Calvo y Eugenia Navas Muñoz, nació el 9 de junio de 1914 en El Barraco una localidad de la provincia de Ávila, situada a 25 km. al sur de la capital. Desconocemos el momento y las circunstancias particulares que la llevaron a Francia siguiendo la corriente migratoria, de carácter económico, que se produjo durante las primeras décadas del siglo XX.

En 1936 se casó con Joseph Raymond Bierge (Cenon,Gironde 5-9-1912) adoptando -siguiendo la tradición francesa- el nombre de casada y conocida desde entonces, como Feliciana Bierge. Joseph era un obrero especializado de los astilleros de la Gironde. Ambos participaron activamente en las luchas que tuvieron lugar entre 1935 y 1936, en el contexto de la formación del Frente Popular que triunfaría en las elecciones celebradas el 3 de mayo de 1936, y en las masivas protestas reivindicativas que sucedieron a la formación del nuevo gobierno de izquierdas. La decisión gubernamental de desarrollar la industria aeronáutica, con la apertura de una nueva factoría en Beglès hizo que el matrimonio Bierge trasladase su residencia, buscando las mejoras salariales que se ofrecían en este nuevo sector de la industria francesa.

En esta coyuntura de cambio político y de reivindicaciones obreras, el estallido de la Guerra Civil española, no les pasó desapercibido y, como muchos otros emigrantes económicos, que habían recibido con simpatía y esperanza el establecimiento de la Segunda República, los Bierge llevaron a cabo diferentes acciones solidarias con la población civil republicana organizando colectas entre los obreros franceses para recabar dinero, ropa y alimentos imperecederos que fueron trasladados en camiones hacia España para intentar paliar el sufrimiento de los niños españoles afectados por la contienda.

Será a partir del establecimiento del nuevo gobierno radical en 1938, cuando el matrimonio Bierge se vinculará al Partido Comunista Francés –ahora en la oposición- como consecuencia de la represión ejercida sobre los huelguistas de noviembre de 1938.  Tras la ocupación alemana (mayo de 1940) se instalaron de forma clandestina en la población de Villenave d’Ordon, en el sur de la periferia de Burdeos y su domicilio se convirtió en un centro de reunión de los responsables de diferentes grupos de la resistencia, perteneciendo orgánicamente a los Franco Tiradores y Partisanos Franceses (FTP) de la Gironde.  Sus actividades clandestinas tuvieron como principal objetivo el de difundir noticias que alentasen la lucha de los resistentes contra el ocupante alemán, para lo cual instalaron en su domicilio un pequeño taller con un par de imprentas donde salían los periódicos y las octavillas que eran repartidas por las redes clandestinas organizadas en las fabricas y en las poblaciones cercanas. Feliciana era el agente que garantizaba la conexión de Raymond Rabeaux con el estado Mayor proporcionándole armas e información.

Traicionados por un miembro de la organización, fueron detenidos en julio de 1943: Joseph fue arrestado el día 3 en su lugar de trabajo y, tras un riguroso registro de su domicilio, Feliciana fue detenida teniendo que dejar a su hijo Henry, de cuatro años, al cuidado de una vecina. Joseph sufrió torturas durante su encierro y el 21 de septiembre del mismo año, fue fusilado en el campamento de Sougue la edad de 30 años, en una jornada en que los alemanes acabaron con la vida de 70 resistentes. Feliciana fue juzgada y encarcelada en la prisión de Romainville desde donde un grupo de prisioneras, a principios de 1943, fueron trasladadas en camión a Compiègne para ser deportadas a Alemania.

En la fría y húmeda mañana del domingo 24 de enero de 1943 se formó el que sería el único transporte con detenidas políticas francesas con destino a Auschwitz. El convoy estaba compuesto por más de 1.500 hombres procedentes del campo de Royallieu que habían llegado la noche anterior y ocupaban los vagones de cabeza, mientras que los cuatro últimos estaban reservados para este grupo de 230 mujeres, la mayor parte de ellas obreras resistentes comunistas.  Los hombres fueron destinados e internados al campo de Sachsenhausen y las mujeres, después de tres largos y penosos días de viaje casi sin comida (un pan y un trozo de salchichón por persona), sin agua y ateridas de frío por las bajas temperaturas que tuvieron que soportar, llegaron a un destino desconocido: los vagones se abrieron. Gritos, aullidos, órdenes incompresibles, perros, metralletas, golpes con las armas. Al borde de la vía, sin estación. El frío nos atravesaba ¿Dónde estábamos? Sólo lo supimos dos meses más tarde. Ciento cincuenta murieron sin saber que estaban en  Auschwitz.

La mortalidad entre el grupo “de las 31.000” –denominación con la que han pasado a la posteridad las componentes de aquel transporte, a Feliciana le fue adjudicada el nº 31.734- fue muy alta puesto que seis meses después de su llegada a Birkenau, de las 230 mujeres solamente seguían con vida 57. Entre las fallecidas en Auschwitz se encontraban su compañera de resistencia, Paula Trapy (esposa de R. Rabeaux) que murió el 13 de marzo como consecuencia de los malos tratos recibidos y también dos españolas, María Alonso y Lucía Martos, pertenecientes a los FTP y que habían sido detenidas como resistentes y deportadas en aquel mismo convoy.

Feliciana permaneció en Auschwitz hasta 1944, cuando unas 30 deportadas de  su grupo fueron transferidas a Ravensbrück en sucesivos traslados realizados en enero, febrero y agosto. No sería éste su último destino puesto que, ante el avance de las tropas soviéticas, los nazis evacuaron el campo de las mujeres y durante los primeros días de marzo de 1945 trasladaron unas 2.500 prisioneras a Mauthausen entre las que viajaban Feliciana y aquella treintena de compañeras. Llegaron a la estación por la noche he hicieron el camino hasta el campo aterrorizadas en medio de la oscuridad: La columna se puso en marcha. Las que se encontraban mejor sostenían a las demás; subimos lentamente, a través de la nieve que crujía bajo nuestros pies. Arriba en el cielo, en el horizonte, veíamos brillar un gran resplandor: llamas. Durante seis kilómetros caminamos atraídas por esas llamas y seguimos andando. De pronto sonó un chasquido en la noche, luego otro y otros. Nos apretábamos un poco más, sosteniendo con más fuerza a las enfermas. Instintivamente comprendimos que las que caían no se levantarían ya más: un revólver SS acababa con ellas”El día 7 de marzo fueron registradas en el campo austriaco y a Feliciana le correspondió la matrícula 1.285.

Varios republicanos españoles, supervivientes de Mauthausen, han narrado la llegada de este convoy de mujeres dando testimonio de su presencia. Mariano Constante decía que la mayoría de las recién llegadas francesas y belgas “pero entre ellas había varias españolas”  y fue gracias a la aportación de Josep Bailina que sus nombres pudieron ser recogidos en el magnífico libro que Montserrat  Roig dedicó a los catalanes deportados a los campos nazis: Carlota García, la mujer de Olaso… Angelina Martínez, Feliciana Bierge,  Herminia Martorell, Carmen Zapater, Rosita de Silva y  Alfonsina Bueno Vela, son algunas de aquellas mujeres que desataron la inmediata solidaridad de los internos para protegerlas desde el mismo momento de su entrada en el campo y cuya presencia -durante las pocas semanas que coincidieron en Mauthausen- quedó permanentemente grabada en su memoria.

Estas prisioneras permanecieron en Mauthausen hasta el 22 de abril, fecha en que las autoridades del campo entregaron un grupo de deportados y deportadas de origen francés a la Cruz Roja Internacional, organismo encargado de su repatriación a Francia por Suiza. Una operación que se realizaba de forma paralela a la que tenía lugar en Ravensbrück, donde una decena de compañeras también fueron liberadas, por el mismo organismo humanitario, durante aquellos mismos días.

Feliciana tuvo la fortuna de ser una de las 49 supervivientes de aquellas 230 resistentes que salieron la madrugada del 24 de enero de 1943 hacia un infierno donde encontraron desprecio, humillación, trabajo esclavo, desconsuelo y muerte, pero también camaradería y solidaridad. Su historia de desvanece en el anonimato y a su breve biografía sólo podemos añadir que pudo rehacer su vida en Burdeos, se casó posteriormente, en segundas nupcias, pasando a llamarse Mme. Labrugère y pudo testimoniar tanto su actuación en la resistencia como su experiencia en los campos nazis. Falleció el 11 enero de 1996 a los 81 años de edad.